De las Escrituras de Hoy: “Jesús le dijo: ‘Sígueme’”. —Lucas 9, 59.
Qué palabra tan pequeña y tan exigente: sígueme. Muchas veces, quiero seguir a Jesús, pero también deseo hacerlo cuando todo esté acomodado, cuando tenga más tiempo, cuando me sienta preparada o cuando pueda controlar el camino. Sin embargo, Jesús llama en medio de la vida real, con sus responsabilidades, cansancios, dudas y limitaciones. Seguirlo no significa tener todas las respuestas. Significa aprender a caminar con Él y permitir que su presencia oriente cada decisión. También significa reconocer que mi misión no nace de mis propias fuerzas. Yo puedo ofrecer mis dones, pero necesito permanecer disponible para dejarme formar, corregir y transformar.
A veces quisiera acompañar a otros desde la seguridad de quien ya lo tiene todo resuelto. Pero Jesús me recuerda que también yo soy discípula, que sigo aprendiendo y que mi propia fragilidad puede convertirse en un lugar de encuentro con quienes caminan a mi lado.
Hoy me pregunto, ¿Qué necesito soltar para seguir a Jesús con mayor libertad y acompañar a otros desde una vida más auténtica?
Oremos: Señor Jesús, quiero seguirte, aunque todavía tengo temores, apegos y muchas cosas que aprender. Dame libertad para elegirte cada día y humildad para reconocer que también necesito ser acompañada por ti. Haz de mi vida un camino que ayude a otros a encontrarte. Amén.

La autora de hoy es Daisy Torres, quien colabora con Glenmary en la evangelización y el ministerio hispano en el este de Carolina del Norte.



