De las Escrituras de Hoy: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos”. — Lucas 10, 2.
Cuando escucho que la cosecha es mucha y los trabajadores pocos, pienso en tantas personas que necesitan esperanza, escucha y compañía. Hay corazones cansados, historias heridas, jóvenes buscando sentido, familias que necesitan apoyo y personas que quizá llevan mucho tiempo sintiéndose solas.
La misión no siempre consiste en hacer cosas grandes o ir lejos. Muchas veces comienza en el lugar donde Dios ya me ha puesto: en una conversación, en una comunidad, en una familia, en un equipo de trabajo o junto a alguien que necesita ser mirado con misericordia.
Santa Teresita comprendió que las cosas pequeñas hechas con un amor grande pueden convertirse en una verdadera misión. Escuchar con atención, acompañar con paciencia, servir con alegría y sostener a alguien en su proceso también anuncian el Evangelio. No tengo que salvar a nadie ni resolver todas las historias. Estoy llamada a ser una presencia que ayude a otros a descubrir que Dios los mira, los ama y no los abandona.
Hoy me pregunto, ¿Quién necesita hoy que yo le haga presente el amor de Dios mediante una escucha, una palabra o un gesto concreto?
Oremos: Señor, aquí estoy. Muéstrame la cosecha que has puesto delante de mí. Dame sensibilidad para reconocer a quien necesita ser escuchado, acompañado o amado. Enséñame a servir sin querer controlar los procesos y a confiar en que tú haces crecer cada semilla. Amén.

La autora de hoy es Daisy Torres, quien colabora con Glenmary en la evangelización y el ministerio hispano en el este de Carolina del Norte.



