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MISIONEROS BRINDAN ALIVIO A INMIGRANTES DETENIDOS

El hermano Jude Smith (Izq.), la hermana Imelda Ngwitu y el padre Neil Pezzulo, en la iglesia la Sagrada Familia en Blakely, Georgia. -Foto de Omar Cabrera.

Los misioneros de Glenmary Jude Smith (Izq.), Imelda Ngwitu y Neil Pezzullo llevan alivio a inmigrantes encarcelados en megacentro de ICE en Georgia. —Foto de Omar Cabrera.

Por Omar Cabrera

El padre Neil Pezzulo visita semanalmente uno de los mayores centros de detención para inmigrantes en Estados Unidos, el Centro de Detención Stewart en el suroeste del estado de Georgia. Su ministerio de presencia brinda consuelo a los detenidos, la mayoría de ellos hispanos que no tienen quién vaya a verlos.

Él maneja casi una hora desde su casa hasta las afueras del pequeño y remoto pueblo de Lumpkin, cuya población es menos de la mitad de los 2,000 inmigrantes de diferentes países ahí detenidos.

Centro de Detención Stewart, en las afueras del pueblo de Lumpkin, en Georgia. Tres de cada cuatro detenidos son inmigrantes con récord limpio. —Foto de Audra Melton.

“La comida es horrible y no hay suficiente”, dice el padre Neil sobre las duras condiciones del centro. El lugar tiene más personas que camas, por lo que algunos tienen que dormir en el suelo, sobre unas camillas de plástico.

El padre Neil, de Glenmary, es el único sacerdote que visita a los detenidos en Stewart. Ahí, él celebra la Misa, escucha confesiones y conversa con ellos. “A menudo, es su primera confesión en muchos, muchos años”, dice el glenmariano. “Muchos están extrañando a sus familias. Las mujeres, especialmente, me dicen que extrañan a sus hijos”.

Los inmigrantes detenidos en este complejo están privados de cosas que las personas libres tienen a la mano: una silla cómoda para sentarse, acceso al sol y el aire libre, un celular para comunicarse y entretenerse. Los detenidos, en cambio, “están siempre adentro. No hay luz del sol en el lugar. Te permiten salir al patio en algún momento del día, usualmente por 20 a 30 minutos y yo solo he visto el patio desde adentro. No se ve particularmente grande”, dice el padre Neil. El centro de detención “es un lugar árido”.

Para estas personas, conversar con alguien que está dispuesto a escucharles con atención y recordarles del amor de Dios es como un bálsamo que alivia sus heridas y les ayuda a mantener viva la esperanza, dice el glenmariano.

Padre Neil Pezzulo.

“Tratamos de acompañar o caminar con estas personas en este capítulo particular de su vida”, dice el padre Neil sobre su ministerio de servicio a los marginados de la sociedad como sacerdote de Glenmary en el centro de detención.

Un refugio para visitantes

Cerca del centro de detención, en el pueblito de Lumpkin, una organización abre sus puertas cada sábado y domingo para aquellas personas que visitan a algún familiar o amigo detenido. Ubicada en la calle principal, o Main St., la casa “El Refugio” cuenta con estacionamiento, un área de comedor grande, cocina, salas de estar e incluso habitaciones donde los visitantes pueden pasar la noche gratis.

Para ver a un inmigrante detenido, el familiar o amigo debe llegar físicamente, anotar su nombre, número de teléfono y otros datos. Luego, entrega esa información a los guardias y se le indica la hora a la que puede llegar a hacer su visita. Entre el registro y la hora de la visita, la espera puede variar desde 30 minutos hasta tres horas. Como en Lumpkin no hay hoteles y solo existe un restaurante, los lugares donde los visitantes pueden esperar son escasos. Por eso es que muchos acuden a la casa de El Refugio.

La hermana Imelda Ngwitu acompaña en la casa El Refugio a visitantes de inmigrantes detenidos. —Foto del hermano Jude Smith.

El Refugio es una organización no vinculada con Glenmary que opera la casa con voluntarios y fondos aportados por sus propios donantes. A estos voluntarios se unen dos misioneros de Glenmary. El hermano Jude Smith lo hace una vez al mes, mientras que la hermana Imelda Ngwitu, dos fines de semana cada mes.

“Ayudamos a recibir los visitantes, las familias,” dice la hermana Imelda. “Nos aseguramos de que tomen café, que almuercen, conversamos con ellos, y yo les ayudo a hacer el papeleo cuando llegan al centro de detención”.

El hermano Jude y la hermana Imelda posan frente a la casa de hospitalidad El Refugio, en Lumpkin, Georgia. —Foto de Omar Cabrera.

Al igual que otros voluntarios de El Refugio, el hermano Jude y la hermana Imelda también visitan a detenidos que han pedido visita y que no tienen nadie que llegue a verlos. El Refugio obtiene el nombre de cada inmigrante y el número que le ha sido asignado por Inmigración y Control de Aduanas (en inglés, ICE).

Todos los visitantes tienen acceso limitado al centro, y solo pueden ver a los detenidos detrás de un vidrio y hablar con ellos vía intercomunicadores similares a los viejos teléfonos de línea fija.

El padre Neil, en cambio, tiene acceso a prácticamente todos los espacios en el centro de detención, con la salvedad de que adentro solo puede moverse en compañía, ya sea del capellán de la prisión o de un guardia.

La mayoría son hombres

La mayoría de la población interna en el Centro de Detención Stewart son hombres. Muchos de ellos eran el sostén económico de sus familias hasta caer en manos de ICE. Por eso, es común ver a mujeres que llegan a El Refugio para visitar a algún detenido, algunas de ellas acompañadas por niños o adolescentes.

El hermano Jude, quien este verano hace sus votos finales con Glenmary, ahora tendrá acceso a un presupuesto. En él, ha incluido fondos para ayudar, por ejemplo, con tarjetas de combustible para estas familias.

Con su ministerio, el padre Neil, el hermano Jude y la hermana Imelda están haciendo vida el pasaje de Mateo 25, 34-36, en que Jesús dice que cuando el Hijo del Hombre venga, “el Rey dirá a los de su derecha: ‘¡Vengan, benditos de mi Padre!, reciban en herencia el Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo, porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me recibieron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, en la cárcel y fueron a verme”.

Glenmary Farm

at Joppa Mountain
1943 Joppa Mountain Road
Rutledge, TN 37861
There are two housing facilities on our 10-acre site with enough space to accommodate groups of up to 25 people. Each house has a main living area, toilet, and shower. All living quarters have central heating and cooling.