De las Escrituras de hoy: “Alejen de mí el ruido de sus canciones; no quiero escuchar la música de sus arpas. Que fluya la justicia como el agua y la bondad como un torrente inagotable”. —Am 5, 23-24.
Al final del día, hagamos en silencio un examen de conciencia, reflexionando atentamente sobre cómo me he comportado como ciudadana de este universo. ¿Se han abierto los oídos de mi corazón a las necesidades de mis hermanos y hermanas? ¿Han contemplado los ojos de mi corazón el rostro divino en todas las cosas creadas? ¿Me detuve a dedicar tiempo para escuchar la historia del otro? ¿Estuve dispuesta a compartir mi propia historia? ¿Cómo he influido en la calidad de este día? ¿He estado ciega o sorda ante las bendiciones del día? ¿Hay alguien, incluyéndome a mí misma, a quien deba perdonar? ¿Llevé las aguas de la gracia a alguien, o llevé a alguien hacia las aguas de la gracia?
Decídase a realizar un examen de conciencia y deje que sea una luz constante que le transforme con el paso del tiempo.
Oremos: Señor, guíanos a purificar todas nuestras intenciones conforme a tu voluntad.

La autora de hoy es Linda Crisostomo, evangelizadora laica de Glenmary que presta servicio en el condado de Martin, Carolina del Norte.
