De las Escrituras de hoy: “Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”. —Mt 11, 28-30.
A menudo siento miedo; miedo a no estar a la altura de lo que se me pide y miedo a no cumplir con lo que yo misma me exijo. El miedo estrecha nuestra perspectiva, haciendo que pasemos por alto las maneras silenciosas en que Dios obra en nuestras vidas. La mayoría de las veces, cuando presento estos miedos en oración, recibo la misma invitación: humildad y confianza.
En el Evangelio de hoy, Jesús me recuerda que no tengo que cargar mis pesos yo sola. Más bien, me invita a acudir a Él, a aprender de su humildad y a confiar en que Él cuida de mí.

La autora de hoy es Lydia Roell, asistente ejecutiva del presidente y del primer vicepresidente de Glenmary.
