De las Escrituras de hoy: ”Tomás, tú crees porque me has visto, dice el Señor; dichosos los que creen sin haberme visto”. —Jn 20, 29.
Mi primer paso para creer consiste en reconocer la presencia de Dios. ¿Podría ser que el deseo de creer sea ya una forma de creer? Esto puede requerir tratar a todas las personas con respeto y, por tanto, exige cierto grado de humildad. De la bondad de nuestro ser brota todo nuestro actuar.
El grado en que vemos la presencia de Dios en todos y en todo mide nuestra unión real con Dios. Hay algo en el dolor y la vulnerabilidad que magnifica la presencia de Dios. No se requieren pruebas. No es necesaria la perfección. Cuando buscamos a Dios, Él dijo que lo encontraremos; cuando amamos a Dios, Él dice: “Aquí estoy”. ¡Quizás nos hemos perdido muchos momentos como el del “camino de Emaús”! En unión total, vemos con los ojos de Dios y vivimos según la mente de Dios. Nos volvemos contemplativos.
Oremos: Señor, ayúdanos a vivir con humildad.

La autora de hoy es Linda Crisostomo, evangelizadora laica de Glenmary que presta servicio en el condado de Martin, Carolina del Norte.
