De las Escrituras de hoy: “Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: ‘Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados’”. —Mt 9, 2.
Fue una batalla entre el miedo y la confianza. Mi camino cuaresmal fue una etapa de vulnerabilidad. Fue el periodo en el que me despojé de mi pesada carga y de una máscara que debilitaba lo mejor de mí. Hay preservación de la vida en la santa entrega; afrontar directamente mis tendencias pecaminosas fue una lección dura pero valiosa. Tuve que adentrarme en mi interior, refugiarme en mi burbuja, en mi capullo, para vaciarme y así dejar espacio a Dios; para acoger su santa presencia y permitirle restaurar mi ser agotado.
Las heridas de la Pasión sanaron las contusiones de mis relaciones. La pesada piedra removida abrió puertas a comunicaciones que estaban cerradas. El sepulcro vacío me liberó de la culpa. Solo Dios regenera. Soy más que mis pecados. Soy una pecadora amada.
Oremos: Señor, ayúdanos a confiar plenamente en Ti.

La autora de hoy es Linda Crisostomo, evangelizadora laica de Glenmary que presta servicio en el condado de Martin, Carolina del Norte.
