De las Escrituras de hoy: “En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?’” —Jn 21, 15.
La pregunta que Jesús le planteó a Pedro es una que todos debemos afrontar: “¿Me amas?”. Es una invitación a examinar nuestros corazones. ¿Estamos respondiendo con orgullo —diciendo las palabras correctas, pero viviendo de manera diferente—? ¿O estamos respondiendo con esa humildad honesta que dice: “No soy perfecto, pero soy tuyo”? Amar a Jesús no es solo un sentimiento; es una misión. Lo mejor de todo es que Jesús no llama a los dignos; llama a los dispuestos. Nuestra capacidad para servirle no se basa en nuestro historial, sino enteramente en nuestra disposición a decir “sí” y seguirlo, sin importar cuán inadecuados podamos sentirnos.
Oremos: Señor Jesús, ayúdanos a responder a tu llamado con corazones humildes, confiando en que tu amor es suficiente para guiarnos exactamente hacia donde necesitamos estar.

El autor de hoy es Wilmar Zabala, consejero vocacional de Glenmary, quien ayuda a los hombres a discernir su llamado al servicio en las misiones nacionales.

