De las Escrituras de hoy: “En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”. —Jn 16, 33.
Para ser sincero, nunca me he considerado una persona valiente. Cuando se levantan los vientos del cambio, mi primer instinto es preocuparme por si mi pequeña barca logrará mantenerse a flote. Prefiero la seguridad de lo familiar al caos de la transformación. Pero se me recuerda constantemente cómo es el verdadero discipulado: consiste en abandonar la seguridad de la orilla y la comodidad de la rutina para seguir a Jesús hacia lo desconocido. Ya sea que estemos sopesando una vocación religiosa, un compromiso de por vida con una pareja o la ardua labor de sanar un matrimonio, no permitamos que el miedo dicte nuestro próximo paso. Debemos cortar el ancla de “lo que es” para descubrir “lo que podría ser”. El crecimiento real exige un cambio radical y, una vez que nos desprendemos de ese miedo, hallamos por fin la libertad para avanzar.
Sé valiente. Ten coraje.
Oremos: Señor Jesús, concédenos el valor para abandonar la seguridad de nuestras orillas y la gracia para seguirte con un corazón libre de temor.

El autor de hoy es Wilmar Zabala, consejero vocacional de Glenmary, quien ayuda a los hombres a discernir su llamado al servicio en las misiones nacionales.

