De las Escrituras de hoy: “Felipe le dijo a Jesús: ‘Maestro, muéstranos al Padre, y eso nos bastará’. Jesús le respondió: ‘¿Tanto tiempo llevo con ustedes, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre’”. —Jn 14, 8-9.
Considero que la afirmación de Felipe es profunda. ¿Creemos realmente que, si vemos al Padre, “eso nos bastará”? ¿Lo creo yo? ¿Lo cree usted? Si esto es cierto, ¡entonces verdaderamente tenemos una visión de lo trascendente! Es el reconocimiento de que solo Dios puede llenarnos de plenitud, de que nuestro “suficiente” se encuentra únicamente en nuestro Creador, y de que la verdadera alegría, la bondad y la satisfacción se hallan en Él. Pero, ¿creemos esto?
¿Acaso no trabajamos incansablemente en pos de otros fines que creemos que serán “suficientes”? ¿No colocamos otras cosas —la jubilación, un ascenso, la sanación física, el nacimiento de ese hijo tan anhelado— en la categoría de lo “suficiente”? Por supuesto, estas son cosas buenas y dignas de ser objeto de oración. Pero lo “suficiente” es algo totalmente distinto. Es conocer a Cristo. Es conocer al Padre. En ellos vemos que el tiempo es breve, pero la eternidad es larga… y nosotros somos seres eternos. Aquello que hoy podría parecernos suficiente, mañana podría haber desaparecido. Pero nuestro “suficiente” —nuestra paz— reside en Aquel de quien proviene todo bien.
Oremos: Señor, te pedimos que en Ti encontremos lo que nos basta. Atiende hoy nuestras necesidades según tu voluntad, y que nuestros corazones hallen siempre descanso en Ti.

El autor de hoy es Nathan Smith, director de Ecumenismo de Glenmary y consultor de los obispos católicos de los Estados Unidos.
