De las Escrituras de hoy: “Después de haber lavado los pies a los discípulos, Jesús les dijo: ‘En verdad, en verdad les digo: ningún esclavo es más grande que su amo, ni ningún mensajero es más grande que el que lo envió. Si entienden esto, serán dichosos si lo ponen en práctica’”. —Jn 13, 16-17.
Si entienden esto, serán dichosos si lo ponen en práctica. Observen que la bendición no proviene del entendimiento, sino de la acción. ¿Por qué es uno bendecido, y qué significa siquiera ser bendecido? Ser bendecido significa recibir un favor o algún don, lo cual, en términos bíblicos, es sinónimo de gracia. Significa recibir algo verdaderamente bueno. Pero, ¿de dónde provienen en última instancia los dones? ¿Y cómo sabemos qué es bueno? Lo sabemos gracias a aquel que otorga los dones: Dios. Por lo tanto, servir como sirvió Jesús es recibir una bendición, pues al hacerlo nos volvemos semejantes a Dios: imitándolo, siendo impulsados por Él y manifestándolo al mundo.
Oremos: Señor, concédenos recibir la bendición del servicio. Al hacerlo, que tu luz brille en nosotros y a través de nosotros hacia el mundo que tanto amas.

El autor de hoy es Nathan Smith, director de Ecumenismo de Glenmary y consultor de los obispos católicos de los Estados Unidos.
