De las Escrituras de hoy: “… ¿cómo podíamos cantar un himno del Señor en tierra extraña?” —Salmo 137, 4.
Muchas familias migrantes llevan un dolor profundo en el corazón al vivir lejos de sus hogares, seres queridos y todo lo que es familiar. En momentos de incertidumbre, agotamiento y soledad, puede resultar difícil alabar con esperanza o reconocer la presencia de Dios. Sin embargo, incluso en tierra extranjera, el Señor no abandona a su pueblo. Camina con quienes sufren, fortalece a quienes trabajan y recuerda a cada persona su dignidad y su valor. Como seguidores de Cristo, estamos llamados a acompañar, dar la bienvenida y traer esperanza a quienes se sienten olvidados o desplazados.
Oremos: Señor, quedate cerca de todos los migrantes y familias que viven lejos de casa. Consuela a quienes se sienten solos, protege a quienes trabajan con sacrificio y renueva la esperanza en corazones cargados de miedo o incertidumbre. Ayúdanos a convertirnos en instrumentos de Tu compasión, acogiendo a los demás con amor y reconociendo Tu presencia en cada persona que conocemos.

El autor de hoy es Marco Tavares, misionero regional hispano de Glenmary, quien se centra en la evangelización y el alcance comunitario en el este de Carolina del Norte.
