De las Escrituras de hoy: “¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!” —Mt 7, 14.
Seguir al Señor no siempre es fácil. El camino de la fe a menudo incluye sacrificios y momentos que ponen a prueba nuestra confianza en Dios. Jesús nunca prometió una vida sin sufrimiento; en cambio, nos invitó a tomar nuestra cruz y seguirle. Sin embargo, incluso en momentos difíciles, recordamos que pertenecemos a un rey amoroso cuya corona estaba hecha de espinas. Nuestra esperanza se encuentra en la promesa de la vida eterna con Él. Esa promesa nos da la fuerza para perseverar, confiando en que Dios camina a nuestro lado en cada lucha y nunca abandona a Sus hijos.
Oremos: Señor, ayúdame a ser fiel en tu camino. Fortalece mis pasos cuando me debilite y recuérdame que Tú eres mi Pastor. Incluso cuando el camino se sienta oscuro o incierto, ayúdame a confiar en que caminas a mi lado.

El autor de hoy es Marco Tavares, misionero regional hispano de Glenmary, quien se centra en la evangelización y el alcance comunitario en el este de Carolina del Norte.
