De las Escrituras de hoy: «Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús caminaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Los judíos lo rodearon y le dijeron: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo claramente”». —Jn 10, 22-24.
El Evangelio de Juan rara vez ofrece detalles históricos que no vayan acompañados de una visión más profunda. En este pasaje, encontramos un significado especial en el hecho de que el autor sitúe la interacción de Cristo durante la fiesta de la Dedicación, también conocida como Hanukkah. Esta festividad celebraba la purificación del Templo y el milagro de la luz perdurable. Parecería que Juan nos invita a ver algo aquí. “¿Quién es este Jesús?”, podríamos preguntarnos, al igual que la multitud.
Juan responde a esto con suma claridad: Él es la luz del mundo; aquel que nos purifica de nuestros pecados. Sin embargo, a veces nos resulta difícil ver y comprender esto, no porque Dios esté oculto, sino porque nos faltan ojos para ver.
Oremos: Señor, concédenos ojos para ver tu gloria, tu cercanía, y para experimentar tu amor. Que seamos transformados por ello y comencemos a verte en cada instante.

El autor de hoy es Nathan Smith, director de Ecumenismo de Glenmary y consultor de los obispos católicos de los Estados Unidos.
