De las Escrituras de hoy: “Los que se habían dispersado, al pasar de un lugar a otro, iban difundiendo el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba ahí a Cristo… Esto despertó gran alegría en aquella ciudad”. —Hch 8, 4-5. 8.
Los Hechos de los Apóstoles dicen que Saulo (más tarde llamado Pablo) intentaba destruir la Iglesia. No era el único. Muchos han intentado destruir la Iglesia de Jesús. Pero el Espíritu Santo sigue moviendo a la gente, como a Felipe, quien es enviado a proclamar a Cristo. La Iglesia sigue proclamando a Cristo. Y quienes escuchan el mensaje se llenan de alegría. ¿Has visto el rostro de un alguien recién convertido?
Oremos: Que, como Felipe, podamos proclamar a Cristo donde vivimos, trabajamos o estudiamos. Llenos del Espíritu Santo, llevemos el Evangelio a otros para que se llenen del gozo que proviene de Jesús.

El autor de hoy es el padre Mike Kerin, párroco misionero de la Iglesia del Divino Salvador en Celina, en el estado de Tennessee, y ministro sacramental en el cercano Condado de Overton, Tennessee.
