De las Escrituras de hoy: “Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: ‘Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo’”. —Mt 17, 5.
A veces, no sabemos por dónde empezar. El pasaje bíblico de hoy lo deja claro: el primer paso es escuchar la voz de Jesús. Una buena pregunta para hoy, y para el resto de este periodo de Cuaresma es: ¿estoy escuchando a Jesús, el hijo amado de Dios? La manera en que podríamos hacerlo mejor es tomarnos más tiempo para la oración tranquila hoy. Una forma es tomar unos minutos de reflexión en silencio antes o después de la Misa. Otra forma es dedicar tiempo a leer la próxima Escritura dominical durante la semana y tener tiempo para reflexionar sobre ella antes de ir a Misa.
También, podríamos esforzarnos más en reconocer cuando Dios me habla a través de otros. La voz de Dios está a nuestro alrededor; ¿podemos reconocerla? Cuando lo hagamos, encontraremos la paz.
Oremos: Oh, Jesús mío; hoy, mi oración es sencilla. No tengo palabras para ti en este momento, pero estoy aquí para escucharte.

El autor de hoy es el hermano David Henley, misionero en el condado de Martin, Carolina del Norte, y codirector de vocaciones de Glenmary.
