De las Escrituras de hoy: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino”. —Lucas 11, 2.
A menudo, antes de que comience la Misa, pregunto a la congregación: “¿Por qué estamos rezando hoy?”. Por lo general, esta pregunta recibe como respuesta un silencio absoluto. A veces, esa es también mi experiencia con la oración: no estoy seguro de por qué rezo, o simplemente no sé cuáles son mis oraciones ese día. Cuando eso sucede, la oración perfecta es el Padre Nuestro.
Oremos: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino. Danos hoy nuestro pan de cada día, y perdona nuestros pecados, porque nosotros también perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos sometas a la prueba final.

El autor de hoy es el padre Neil Pezzulo, misionero de Glenmary.



