De las Escrituras de hoy: “En aquel tiempo, le dijeron a Jesús algunos escribas y fariseos: ‘Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa’. Él les respondió: ‘Esta gente malvada e infiel está reclamando una señal, pero la única señal que se le dará, será la del profeta Jonás’”. —Mt 12, 38-39.
Recientemente hablé con un conocido que se ha alejado de la Iglesia Católica por casi dos años. Le pregunté por qué se había alejado de la iglesia. Él me respondió muy seriamente: “porque yo le pedí un milagro a Dios y no me lo concedió. Yo estaba muy seguro de que me lo iba a conceder, pero no fue así, no me escuchó. Yo que confiaba en Él, me pasan estas cosas, mientras otras personas que no creen en Él están mejor que yo”.
Muchas veces, como aquellos fariseos, nosotros queremos ver señales inmediatas para confiar en Dios: milagros, respuestas rápidas a nuestras peticiones. De lo contrario, nos alejamos de él. Le exigimos a Dios en lugar de poner en sus manos nuestras vidas y darle gracias por las bendiciones que nos da.
Oremos: Señor, ayúdame a creer en ti, sin esperar señales tangibles para sentir tu gran amor y misericordia en mi vida y agradecerte por todas las bendiciones que recibo de ti cada día.

El autor de hoy es Lorenzo Aju, coordinador pastoral misionero de la comunidad católica en Livingston, condado de Overton, en Tennessee.



