De las Escrituras de hoy: “Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no”. —Mt 5, 37.
Hace unos 20 años, había una gran serie de televisión llamada Doctor House. Trataba sobre un médico brillante que, en el peor de los casos, era un misántropo, y en el mejor, un cascarrabias. Pero si estabas enfermo, querías que el Dr. House investigara tu enfermedad.
House tenía muchos aforismos geniales. Uno de ellos era: “Todo el mundo miente“. Descubrió que esto era especialmente cierto cuando intentaba comprender los síntomas de las personas. Inevitablemente, cuando algo no coincidía entre los síntomas del paciente, su relato y la posible enfermedad, el Dr. House asumía que el paciente mentía. Por lo general, tenía razón.
Probablemente, todos mentimos también. Decimos pequeñas mentiras piadosas y, a veces, decimos mentiras más grandes. En el peor de los casos, nuestras mentiras son tan profundas y comunes que ni siquiera nos damos cuenta de que mentimos.
En el Evangelio de hoy, Jesús nos invita a reflexionar sobre la importancia de decir la verdad. Es un gran recordatorio. Algunos dirían que nuestra santidad depende de la mentira más grande que contemos. Si queremos ser santos, esforcémonos por decir la verdad.
Oremos: Jesús, perdóname por las mentiras que he dicho y vivido. Ayúdame a ser más honesto contigo y con los demás.

El autor de hoy es el Padre Aaron Wessman, primer vicepresidente de Glenmary y autor del libro “La misión de la Iglesia en un mundo polarizado”.
