De las Escrituras de hoy: “Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: ‘Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén’”. — Lc 24, 45-47.
Uno de los grandes misterios de nuestra fe es el de la Encarnación: Jesús, nacido de María, plenamente divino y plenamente humano. Él no nos abre la mente para que comprendamos esta Escritura y resolvamos este misterio como si fuera un rompecabezas o una pregunta científica. Más bien, nos abre la mente para que podamos encontrarnos con Él, aquel que sufrió, murió y resucitó. Tocamos sus manos y pies heridos; nos alimentamos en la mesa eucarística; y al hacerlo, nuestras mentes se abren.
Oremos: Amado Jesús, derrama sobre mí la gracia que abre mi mente a las Escrituras para que pueda predicar con mayor valentía tu nombre a todas las naciones.

El autor de hoy es el padre Dan Dorsey, presidente de Misioneros Católicos Glenmary.
