De las Escrituras de hoy: “…el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor”. —Mc 10, 44.
Mi ministerio inicial en Glenmary se desarrolló en los estados de Georgia y Mississippi, y “ser un esclavo” NO es una imagen deseable. Hace un par de años, Glenmary realizó una peregrinación por los Derechos Civiles a través de Alabama y Mississippi, visitando lugares donde alguna vez se negaron los derechos humanos. En esos lugares exploramos dolorosamente el costo de la lucha por la dignidad humana. Sin embargo, Jesús nos dice que la liberación de la esclavitud del pecado no conduce al poder sobre los demás. Los que antes fueron oprimidos no deben convertirse en opresores. Jesús nos invita a convertirnos en siervos y esclavos para los demás.
En las clases de preparación matrimonial y en la consejería familiar, les digo que piensen primero en el otro. Si la esposa piensa en su esposo y el esposo piensa en su esposa, se satisfacen las necesidades de ambos. Si los hijos piensan en sus padres y los padres piensan en sus hijos, se satisfacen todas las necesidades. Si queremos ser los primeros para Dios, entonces debemos ser los últimos para los demás. Si cada persona que sigue a Jesús sirve a todos los demás, todos somos servidos, nos regocijamos en la tierra, y nos regocijaremos también en el cielo.
Oremos: Señor, libera a todas las personas de la esclavitud que niega la dignidad humana. Concédeme la gracia de elegir libremente servir a los demás con alegría.

El autor de hoy es el Padre Esteban Pawelk, segundo vicepresidente y director del programa de noviciado de Glenmary.

