De las Escrituras de hoy: “El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto’”. — Jn 20, 1-2.
Esperanza en medio de la oscuridad, el dolor y la tristeza. ¿Qué pensaba y sentía María al acercarse al sepulcro? Había presenciado la horrible tortura y ejecución de Jesús, y ahora el sepulcro estaba vacío, la piedra había sido removida.
La esperanza de María no es que las cosas se “arreglen”. Su esperanza es que el amor es más fuerte que la muerte, incluso cuando aún no puede ver cómo. Ella permanece junto al sepulcro porque el amor la mantiene allí. Y ese es el punto de inflexión: la esperanza, en el sentido cristiano, es fidelidad, no certeza. Permanecer cuando no se comprende. Buscar cuando hay confusión. Amar cuando la historia parece haber terminado. Como hombres y mujeres de fe, ¿qué significa en este Domingo de Pascua ser personas de esperanza?
Oremos: Jesús, mi Señor y mi Dios. Envía tu Espíritu Santo y llénanos de ESPERANZA, incluso cuando enfrentamos la oscuridad de nuestro tiempo.

El autor de hoy es el padre Dan Dorsey, presidente de Misioneros Católicos Glenmary.
