De las Escrituras de hoy: “‘Sean, pues, perfectos como su Padre celestial es perfecto’”. —Mt 5, 48.
“¡Pero Dios, yo no soy tú!” “¡No soy perfecto como Tú, Dios!”
Así me sentía con respecto a este pasaje de la Escritura hasta que un día me di cuenta de que es un llamado a la perfección al encarnar el amor perfecto del Padre. Este es un camino que no se recorre de la noche a la mañana, pero esta búsqueda de santidad de toda la vida puede convertirnos en santos. Si aceptamos el llamado de Jesús a la perfección amando como Dios ama, nos convertimos en ese reflejo del amor incondicional de Dios, logrado a través de su gracia.
Oremos: Señor, no somos perfectos ahora, pero que podamos crecer cada vez más en tu amor incondicional para que podamos amar a todas las personas de esa manera perfecta en que tú lo haces.

El autor de hoy es el Hermano Craig Digmann, misionero en el condado de Washington, Carolina del Norte.
