De las Escrituras de hoy: “Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano”. — Mateo 18, 15.
Cuando tenemos que corregir a las personas, no debemos hacerlo con dureza, sino con amabilidad, en un espíritu de caridad y preocupación por el otro. “La crítica, al igual que la lluvia, debe ser lo suficientemente suave como para nutrir el crecimiento de una persona sin destruir sus raíces”, dice Frank Clark. Así como el exceso de agua destruye una planta, el exceso de crítica negativa destruye el crecimiento de una persona. Recordemos que la preocupación por el prójimo es la flor de la caridad.
Oremos: Señor, nos creaste a tu imagen y semejanza. Permítenos ver al otro como un amigo y apoyar su crecimiento, más allá de nuestras diferencias. Amén.

El autor de hoy es el padre Charles Aketch, director de Vocaciones de Glenmary. Anteriormente sirvió como párroco misionero de la parroquia La Sagrada Familia (Holy Family) en el condado de Macon, Tennessee.



