De las Escrituras de hoy “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla”. —Aleluya, Mateo 11, 25.
Como catequista, siempre me asombra la facilidad con la que los niños aceptan el amor de Dios y su mandamiento de amarnos unos a otros como Él nos ha amado. A los adultos nos gusta complicar las cosas; tendemos a darle demasiadas vueltas a los asuntos y buscamos una justificación para amar a quienes nos han hecho daño.
Oremos: Dios, que mi corazón ame como el de un niño.

La autora de hoy es Lorena Reynoso, directora de educación religiosa en la parroquia San Miguel Arcángel, de Glenmary, en Erwin, Tennessee.



