De las Escrituras de hoy: Porque yo quiero misericordia y no sacrificios, conocimiento de Dios, más que holocaustos. —Os 6, 6.
A lo largo de las lecturas bíblicas de esta semana, hemos visto repetidas referencias al deseo de Dios de amor y fidelidad, más que holocaustos y sacrificios. Este es un tema importante para reflexionar, ya que todos podemos caer en la misma trampa. Podemos limitarnos a asistir a misa y confesarnos regularmente, pagar el diezmo, hacer voluntariado, etc., sin desarrollar una verdadera relación con Dios.
Dios quiere ser conocido y conocernos íntimamente. La misa, la confesión y otras tradiciones piadosas pueden ayudarnos a acercarnos a Dios, pero permanecerán vacías si se hacen por apariencias o para cumplir con una lista de prácticas obligatorias. Vemos un claro ejemplo de esto también en la lectura del Evangelio de hoy, donde el fariseo se afirmó por su vida recta, pero condenó al publicano que oraba humildemente cerca. Y, sin embargo, fue el humilde publicano quien fue justificado ante los ojos del Señor. ¿Qué motiva hoy sus prácticas de oración y servicio a los demás? ¿Le ayudan a acercarse al Señor o a alejarse?
Oremos: Señor, ayúdame a cultivar una actitud de oración y servicio que me acerque a ti.

La autora de hoy es Julia Sauter, miembro del equipo de Desarrollo de Glenmary. Julia tiene una maestría en Ética y Teoría Social de la Unión Teológica de Graduados de Berkeley, California.
