De las Escrituras de hoy: “El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’”. —Lc 15, 21.
Probablemente, casi todos hemos leído muchas veces la historia del hijo pródigo. Podemos reflexionar nuevamente sobre las sencillas palabras que el hijo le dijo a su padre: “He pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
La razón por la que nunca podemos leerla demasiadas veces es porque ese amor, misericordia y perdón que el padre muestra a su hijo es el mensaje central del Evangelio. Un número infinito de veces, nuestro Dios siempre nos perdona y nos da la bienvenida de cualquier pecado o error que hayamos cometido. ¿Estamos listos para acudir a Dios y pedir perdón? Cuando lo hagamos, sentiremos el abrazo del amor de Dios sobre nosotros, como lo sintió el padre hoy con su hijo perdido que regresó a casa.
Oremos: Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador.

El autor de hoy es el hermano David Henley, misionero en el condado de Martin, Carolina del Norte, y codirector de vocaciones de Glenmary.
