De las Escrituras de hoy: “Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: ‘Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar’. Simón replicó: ‘Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes’. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían”. — Lucas 5, 4-5.
Esta es una de mis historias favoritas del Nuevo Testamento. Pedro era un pescador experimentado. Probablemente no era un hombre muy instruido, pero sabía de pesca. Y aquí aparece un carpintero de Nazaret que empieza a predicar desde una barca y, de repente, cree saber más de pesca que Pedro. Conociendo a los pescadores, sospecho que Lucas probablemente suavizó la respuesta de Pedro. Sea cual haya sido la respuesta real de Pedro, él estuvo dispuesto a intentarlo una vez más porque Jesús se lo pidió. Por supuesto, sus redes se llenaron de peces.
¿Con cuánta frecuencia damos por sentado que algo no va a funcionar y por eso ni siquiera lo intentamos? ¿Estamos abiertos a lo que Jesús nos pide?
Oremos: Querido Jesús, ¿cuántas veces hemos escuchado que “para Dios todo es posible”? Abre mi mente y mi corazón a lo aparentemente imposible. Y dame la fe para hacer lo que me pides.

El autor de hoy es Mike Schneider, extesorero y administrador principal de Glenmary.



