De las Escrituras de hoy: “Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo”. — Mt 13, 35.
Muchos de nosotros conocemos bien este pasaje de las Escrituras, pues contiene las parábolas de la semilla de mostaza y de la levadura. En su contexto, forma parte de una serie de parábolas incluidas en esta sección del Evangelio de Mateo. Pero, ¿qué es una parábola? El diccionario la define como “una historia ficticia, generalmente breve, que ilustra una actitud moral o un principio religioso, o que ofrece una lección instructiva”.
Jesús utilizó ejemplos cercanos a la vida cotidiana de sus oyentes para explicar una enseñanza compleja. Y lo que es más importante: eligió anunciar la Buena Nueva del Evangelio y verdades esenciales —ocultas desde la creación del mundo— a nuestra humilde humanidad. Decidió transmitir este conocimiento, esta Verdad eterna, a cada uno de nosotros. Y empleó un lenguaje sencillo para asegurarse de que lo comprendiéramos. ¡Qué maravilloso, qué aleccionador y qué transformador resulta esto!
Oremos: Amado Jesús, gracias por elegir compartir la Buena Nueva del Evangelio con cada uno de nosotros. Concédeme un oído atento y un corazón receptivo para que pueda comprender y vivir el Evangelio en mi vida diaria.

La autora de hoy es Julia Sauter, miembro del equipo de Desarrollo de Glenmary. Julia tiene una maestría en Ética y Teoría Social de la Graduate Theological Union de Berkeley, California.



