De las Escrituras de hoy: “Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios”. — 1 Corintios 2, 3-5.
La primera lectura de hoy conecta maravillosamente con el “Caminito” de Santa Teresita de Lisieux. Aunque San Pablo era un hombre culto, escribió sobre cómo llegó con debilidad y mucho temor. Santa Teresita no convertía los corazones mediante grandes sermones o demostraciones de poder, sino a través de pequeños sacrificios ocultos. Ella demostró que la “demostración del poder del Espíritu” no requiere un escenario público.
Cuando actuamos movidos por el amor puro, incluso nuestras acciones más pequeñas y silenciosas adquieren un peso sobrenatural y milagroso. Es célebre su frase: “El amor todo lo puede. Las cosas más imposibles le parecen fáciles y dulces”.
Oremos: Querido Jesús, hoy San Pablo me recuerda que tu poder se manifiesta plenamente en mi debilidad. Al igual que Santa Teresita, quiero sentirme feliz siendo pequeño, indefenso y débil, porque es entonces cuando tu gracia me sostiene. Líbrame del deseo de parecer sabio, fuerte o elocuente ante los ojos de los demás.

El autor de hoy es Mike Schneider, extesorero y administrador principal de Glenmary.



