De las Escrituras de hoy: “Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón”. — Mt 11, 29.
Tal vez pensemos que las personas contemplativas son dóciles. Pero la amiga y compañera de ideales de San Francisco fue todo menos silenciosa. Como mujer sofocada por las restricciones de una familia noble, se rebeló contra ellas y dejó atrás su riqueza para seguir a San Francisco en su entrega a los pobres. Ella respondió, al igual que Francisco, a la llamada de Jesús desde la cruz: ‘Ve y reconstruye mi Iglesia, que, como ves, está en ruinas’.
Lejos de ser dócil, Santa Clara y las mujeres que la siguieron fundaron una clínica en los edificios de San Damián, el lugar donde Francisco escuchó por primera vez la llamada de Jesús. Hasta el último día de su vida, luchó para que la Iglesia reconociera a su comunidad como una Orden independiente. Fue la primera mujer en redactar una Regla para una comunidad, la cual fue aprobada por el Papa apenas dos días antes de que ella falleciera. En ella, exigía a sus hermanas vivir en pobreza extrema, sin poseer ninguna propiedad. Los hombres pensaban que las mujeres no serían capaces de sobrellevar tal pobreza; sin embargo, las Clarisas demostraron que estaban equivocados.
Oremos: Hoy, Señor, permíteme respetar los dones y la autonomía de las mujeres que me rodean.

El autor de hoy es John Feister, exdirector de Comunicaciones de Glenmary, quien actualmente escribe una novela ambientada en los Apalaches.



