De las Escrituras de hoy: “En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma que todos estaban asombrados y se preguntaban: ‘¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero?’”. —Mt 13, 54-55.
A veces, podemos sentirnos definidos por los demás de maneras que nos hacen sentir limitados. Podemos sentirnos juzgados por nuestro origen, nuestro pasado, nuestros antecedentes familiares o cualquier otro aspecto. Por mucho que crezcamos, hay personas que nunca dejan atrás esa imagen que tienen de nosotros. Esos momentos pueden resultar muy desalentadores. Pero incluso Jesús vivió algo muy parecido cuando regresó a su pueblo natal y fue juzgado erróneamente por sus vecinos de toda la vida, quienes lo veían simplemente como el hijo del carpintero de Nazaret. Incluso Natanael le preguntó a Felipe: ‘¿Puede salir algo bueno de Nazaret?’. Y Felipe respondió: ‘Ven y verás’.
Encontremos consuelo y ánimo en el hecho de que, aunque otros —que creen conocernos— puedan juzgarnos erróneamente, es en Cristo donde hallamos nuestra verdadera identidad. Nuestro pasado o nuestros antecedentes no tienen por qué definir nuestro presente ni nuestro futuro; pues en Cristo todo puede renovarse. Así que sí, algo bueno puede surgir de nuestra propia “Nazaret”.
Oremos: Amado Jesús, ayúdame a encontrar consuelo en ti cuando me sienta incomprendida y juzgada por quienes me rodean.

La autora de hoy es Julia Sauter, miembro del equipo de Desarrollo de Glenmary. Julia tiene una maestría en Ética y Teoría Social de la Graduate Theological Union de Berkeley, California.



