De las Escrituras de hoy: “Entonces él le dijo: ‘Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?’ Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: ‘Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto’. Jesús le dijo: ‘¡María!’ Ella se volvió y exclamó: ‘¡Rabbuní!’, que en hebreo significa ‘maestro’”. —Jn 20, 15-16.
María Magdalena, llena de tristeza y dolor, recibe el consuelo de su maestro. Jesús resucitado, en su infinita ternura y misericordia, se muestra por primera vez a ella, para consolarla en su dolor. Jesús la llama por su nombre y ella lo reconoce y exclama ‘¡Maestro!’ Su tristeza se convierte en alegría y va a compartir la gran noticia con los discípulos.
Cuántas veces nosotros también nos sentimos tristes, deprimidos por las situaciones difíciles que enfrentamos en nuestra vida. Es precisamente en estos momentos cuando el Señor está más cerca de nosotros, dispuesto para darnos consuelo, como lo hizo con María Magdalena. En nuestro dolor buscamos al Señor, preguntamos por él, pero nos cuesta reconocerlo. Sin embargo, cuando lo reconocemos, nos da paz y esperanza en nuestros corazones y así podemos enfrentar las dificultades de la vida con mayor claridad y valor. Él nos conforta en nuestras vidas porque él ha triunfado sobre el dolor, el pecado y la muerte.
Oremos: Señor, ayúdame a encontrarte, a descubrirte en los momentos difíciles de la vida para que me consueles y reconfortes y pueda seguir caminando y dar testimonio de tu resurrección.

El autor de hoy es Lorenzo Aju, coordinador pastoral misionero de la comunidad católica en Livingston, condado de Overton, en Tennessee.



