De las Escrituras de hoy: “Misericordia quiero y no sacrificios”. —Mt 12, 7.
La misericordia es la esencia misma de Dios. A lo largo del Antiguo Testamento, Dios muestra misericordia a un pueblo que constantemente le da la espalda. En los Evangelios, Jesús, el Hijo de Dios, muestra misericordia a las personas: a la mujer sorprendida en adulterio, a la samaritana junto al pozo. La parábola del hijo pródigo trata sobre la misericordia de Dios y, desde la cruz, Cristo dice: “Padre, perdónalos”.
Todos deseamos la misericordia de Dios, pero a menudo nos resistimos cuando se nos pide que la mostremos a los demás. ¿Cuántas veces has evitado reconciliarte con alguien? Esa reconciliación es misericordia. Cada día rezamos el Padre Nuestro. En esa oración no solo pedimos misericordia, sino que prometemos mostrar misericordia hacia los demás: “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Esa es una oración sobre la misericordia.
Oremos: Oh Dios misericordioso, gracias por la misericordia que nos muestras. Que nosotros, a nuestra vez, expresemos nuestra gratitud por tu misericordia extendiéndola a los demás.

El autor de hoy es el padre Tom Charters, párroco misionero de la iglesia de San Miguel Arcángel en el condado de Unicoi, Tennessee.



