De las Escrituras de hoy: “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Están, pues, muy equivocados”. —Mc 12, 27.
Jesús afirma la realidad de la resurrección y la esperanza que profesamos como católicos. Esta verdad no está destinada a permanecer como algo abstracto, sino a moldear nuestra forma de vivir y servir, recordándonos que nuestra misión es llevar la esperanza de la vida eterna a un mundo que, a menudo, se centra únicamente en el presente.
Estamos llamados a dar testimonio con valentía mediante actos de caridad, especialmente entre los más necesitados, mostrando con nuestras vidas que Cristo ha vencido a la muerte y que su promesa de vida nueva es real y se ofrece a todos.
Oremos: Señor Jesucristo, tú eres el Dios de los vivos y el vencedor de la muerte. Fortalece nuestra fe en la promesa de la resurrección y líbranos de la duda y del miedo.

El autor de hoy es Joe Grosek, director del programa de voluntariado de Glenmary en Joppa Mountain, Tennessee.
