De las Escrituras de hoy: “Por eso, viviendo siempre atentos y vigilantes, pongan toda su esperanza en la gracia que les va a traer la manifestación gloriosa de Jesucristo (…) Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo”. —1 Pe 1, 13.16.
Ser santo requiere vivir con sobriedad. A lo largo de todo mi ministerio sacerdotal, he trabajado con personas que sufren adicciones; vivir con sobriedad trae alegría, pero exige una gran dosis de abnegación e incluso, a veces, separarse de ciertos amigos y eventos sociales. No es fácil. Sin embargo, por la gracia de Dios, es posible lograrlo. Ser santo requiere “ceñir nuestros lomos”, una imagen que significa prepararse para la batalla; esta es una batalla interna de la mente y del espíritu. Ser santo es un desafío, pero es posible.
El padre William Bishop, fundador de Glenmary, luchó contra problemas de espalda durante toda su vida. Tenía un escritorio especial que le permitía escribir de pie. Sin embargo, en 1947, visitó Roma y realizó la peregrinación de las siete iglesias de San Felipe Neri en un solo día. Cuando yo estuve en Roma, visité las siete iglesias, pero no en un solo día. Con la gracia de Dios, podemos realizar cosas difíciles, vivir con sobriedad y llegar a ser santos, tal como Dios es santo.
Oremos: Señor, permíteme abrazar una vida sobria, vivida con alegría junto a ti. Ayúdame a superar mis pasiones y deseos desordenados, y a vivir únicamente para ti y para tu amor.

El autor de hoy es el Padre Esteban Pawelk, segundo vicepresidente y director del programa de noviciado de Glenmary.

